Son, simplemente, 27 alicantinos ilustres. Sí, tuvieron en su grandeza algo en común: todos entregaron su corazón y su inteligencia a un movimiento de sístole-diástole. Se constriñeron al amor al terruño, a la terreta y expandieron su amor al mundo. Fueron, a la vez, pueblerinos y universales... Vayamos en busca de esos nidos donde nacieron, rincones profundos de esta provincia. O de esas moradas donde vivieron, descansaron, escribieron, soñaron... Formaron parte del paisaje humano y, hasta si se me permite, del paisaje geográfico. Cada uno fue montaña en la montaña, mar en la mar y huerto fértil en la fértil …