Hay huecos vitales que es necesario descubrir, aunque te revelen un amargo legado.
A Blanca Arnaldo la llevaron de la Foxaca siendo niña. Durante veinticinco años, nada supo de aquel viejo hogar familiar ni de sus moradores. Al cabo, ante la desesperada llamada de su único hermano moribundo, retorna para darse de bruces con una realidad brutal.
Su vida experimentará entonces un vuelco al salir a la luz escondidos recuerdos de infancia; pero, sobre todo, al descubrir la verdad de su historia familiar: oscura y cruel, cuyo legado deja tras de sí un poso de amargo indescriptible. Mas hay lugar …