La sangre de un amor prohibido, el de Mirna y Ricardo, regó los ríos de la esperanza.
Mirna Sebastián Herrara llega a Ciudad del Lago después de cursar estudios superiores en Europa. Su regreso a la ciudad coincide con la celebración de las fiestas patronales en honor a Santa Lucía, el 13 de diciembre. Allí, en el parque central, se encuentra con Ricardo Flete Vargas, un joven nunca visto, ambos se miran fijamente y desde ese momento se prende un hechizo que solo la muerte pudo deshacer. Se enamoran perdidamente uno del otro, pero ese amor colisiona con la clase …