Actualmente, adolescentes y jóvenes han integrado los espacios digitales como parte fundamental de su desarrollo personal, social y emocional; las redes sociales no constituyen un espacio accesorio, sino un escenario central donde se construyen vínculos, se negocia la identidad y se busca reconocimiento y pertenencia. En este sentido, el entorno digital actúa como un espejo social que devuelve aceptación, rechazo, visibilidad o invisibilidad, con un impacto directo en la autoestima y el bienestar emocional.
Las redes sociales se han convertido en espacios donde proliferan discursos de odio y formas de violencia simbólica que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas o se …