En la variedad está el gusto.
Claroscuro, como evoca su nombre, está formado por un conjunto de relatos que alterna el humor irónico con las situaciones dramáticas de los personajes, incluyéndose, a veces, ambos elementos literarios en un mismo cuento, como en «Velada benéfica» o «Vecindario». Mediante este contraste, Santiago Charro consigue una alta calidad artística en los relatos, contribuyendo a que el lector experimente con su lectura sensaciones divertidas y dramáticas.
Hay que destacar su prosa directa y limpia, sin digresiones innecesarias y en la que no sobra ninguna palabra, contribuyendo, no obstante, a crear una atmósfera inquietante …