Este libro tiene un leitmotiv muy simple que me dijo mi hijo con solo dos años: ¡Mamá, tú puedes!. Esa frase y esos ojitos llenos de fe hacen que todo sea posible. Cuando tu hijo nace sabes instintivamente que el lugar correcto para él está cerca de tu corazón, cerca de tu cuerpo. Deseé ser madre canguro desde que nació mi hijo, como muchas otras mamás. Sin leer manuales, solo atendiendo las necesidades y deseos de mi hijo, me guie por los principios de la crianza natural, sin saberlo. Pero tuve que adaptar muchas cosas como el porteo de mi …