El ámbito educativo está inquieto, sumido en la incertidumbre y en un cierto desánimo, tratando de buscar de nuevo un sentido consciente que corresponda a su importancia humana y social. No se trata de un ámbito-burbuja aislado del resto de la comunidad, por lo tanto, es lógico que se haya contaminado de esa desorientación general que está latente en nuestros tiempos líquidos.
Cuestiones como la atención, la memoria, la constancia, la superación o el esfuerzo son directa o indirectamente denostadas. Por su parte, las prisas, las urgencias y las ocurrencias sin un porqué van tomando protagonismo. Todo ello unido a …