Sus rasgos eran tan extraños que creyeron que era un dios.
Corre el año 985 y Argar, un joven cristiano de Al-Ándalus, acaba de abandonar su vida de copista de códices para dedicarse a las armas. En su primer combate, la lucha lo deja atrapado en un barco sin velas que navega a la deriva, hasta llegar al México precolombino en plenas guerras Floridas.
Argar aparece en una exuberante selva con armas que solo podrían haber sido forjadas por los dioses, y con rasgos físicos jamás vistos en tierra de mayas y toltecas, por lo que es recibido como el …