Hay personas que necesitan morir para poder empezar a vivir.
Fruto de un inconfesable trauma infantil, en la vida de Evaristo Fonseca nada es lo que parece. A sus cuarenta y tres años es un aparente triunfador en todas las facetas de la vida, codeándose con la alta sociedad del Madrid más exclusivo.
No obstante, aunque tenga todo a lo que supuestamente podría aspirar, nada de eso le permite mitigar un creciente e incurable hastío vital. Harto de interpretar un personaje al que ha llegado a aborrecer, la idea del suicidio lleva tiempo rondándole la cabeza. Sin embargo, Evaristo es …