La madurez de una niña frente a las adversidades.
Cuando un hijo fallece, te invade la desesperación y frustración en el cuerpo y en el alma. Esta madre supo el dolor y la proyección que tenía su única hija sobre su propia vida futura. Con su fuerza y su saber vivir, fue la mejor maestra. Le enseñó a vivir con la verdad de esta vida, «con arte». Empezó con un acto de valentía a desarrollar ideas, proyecciones de hacer cosas que le hubieran gustado a su hija, con la intención de perdurar y no olvidar. No fue fácil para Isabel …