Capponi nos sorprende: la felicidad no se consigue con voluntad, optimismo ni buenos pensamientos; se construye enfrentando la dura realidad.
Solemos pensar en la felicidad como una especie de alegría y bienestar, algo placentero y agradable. Una condición que la sociedad de consumo e individualismo en que hoy vivimos propugna que se puede alcanzar a través de la voluntad, con la sola fuerza del deseo.
El actualmente llamado «pensamiento positivo» sostiene que se podría obtener con solo seguir los consejos de los innumerables manuales de autoayuda que abundan en el mercado. Sin embargo, lo que vemos son sociedades en las …