<p>Durante
añ,os, una parte creciente de la sociedad tiene la
sensació,n de vivir en un debate pú,blico
amañ,ado, porque las palabras aparecen adjudicadas para reforzar un
relato a propó,sito para el poder. Palabras cargadas de una moral
previa que decide quié,n está, del lado del bien y
quié,n queda fuera de lo aceptable. Palabras diseñ,adas
para señ,alar a lo reaccionario, al extremista o al enemigo del
progreso. Edurne Uriarte vuelve con un aná,lisis fuerte a
raí,z de la experiencia compartida para analizar una de las claves
menos visibles del poder cultural contemporá,neo: el control del
lenguaje. A travé,s de conceptos …
<p>Durante
añ,os, una parte creciente de la sociedad tiene la
sensació,n de vivir en un debate pú,blico
amañ,ado, porque las palabras aparecen adjudicadas para reforzar un
relato a propó,sito para el poder. Palabras cargadas de una moral
previa que decide quié,n está, del lado del bien y
quié,n queda fuera de lo aceptable. Palabras diseñ,adas
para señ,alar a lo reaccionario, al extremista o al enemigo del
progreso. Edurne Uriarte vuelve con un aná,lisis fuerte a
raí,z de la experiencia compartida para analizar una de las claves
menos visibles del poder cultural contemporá,neo: el control del
lenguaje. A travé,s de conceptos como progreso, democracia,
igualdad, feminismo, patriotismo o fascismo, el progresismo
hegemó,nico ha logrado presentarse no como una ideologí,a
má,s, sino como el horizonte moral indiscutible de nuestro tiempo.
CUANDO CIERTAS PALABRAS PARECEN SER LAS Ú,NICAS
LEGÍ,TIMAS, EL DEBATE DEJA DE SER LIBRE. La obra propone una
distinció,n fundamental, tantas veces borrada interesadamente:
progreso no es progresismo. El progreso alude a la mejora real de las
condiciones de vida, mientras que el progresismo es una ideologí,a
concreta, con intereses, dogmas y estrategias de poder. Confundir ambos
té,rminos ha sido uno de los mayores é,xitos culturales
de la izquierda contemporá,nea, facilitado por su
hegemoní,a en medios de comunicació,n, universidades y
espacios culturales. Con un enfoque divulgativo y un formato de diccionario
crí,tico, el libro desmonta esa manipulació,n
semá,ntica sin estridencias ni consignas. No busca adoctrinar, sino
devolver claridad conceptual. No pretende cerrar debates, sino reabrirlos
allí, donde parecí,an clausurados. Las ideas se
construyen con palabras. Y cuando se recupera el significado de las palabras,
se recupera tambié,n la libertad de pensar.</p>