Un cuadro desvelará su pasado.
En La Habana de comienzos del siglo XX, el pintor Simplicio Rodríguez siente la necesidad de abandonar los cánones impuestos por la academia cubana e inaugura el arte vanguardista con un cuadro dedicado a su amada Fernanda Mendoza, una meretriz de reconocido prestigio en la ciudad.
Durante años Simplicio se convierte en el confidente y amigo más íntimo de Fernanda, a la que ama profundamente hasta su fallecimiento. El cuadro que homenajea la historia de amor puro entre ambos se titula La boca de los cien besos.
Tras la muerte de Fernanda, Simplicio se …