El oficio del periodismo y el foco en una mujer que desafió a su época."La bailarina está sentada quitándose un zapato. Miro la firma: LMora. La firma del mausoleo de los Lecube es Lola Mora de Fernández. ¿Es o no es de ella esta estatuilla?"
Buenos Aires, 1934. Luis Expósito aspira a hacerse un lugar en la literatura y se gana la vida como periodista de Noticias Gráficas. Junto a los fotorreporteros que le asigna su jefe, recorre la ciudad a la pesca de cualquier noticia que valga la pena cubrir. Maneja un Chevy algo destartalado, duerme en una pensión …
El oficio del periodismo y el foco en una mujer que desafió a su época."La bailarina está sentada quitándose un zapato. Miro la firma: LMora. La firma del mausoleo de los Lecube es Lola Mora de Fernández. ¿Es o no es de ella esta estatuilla?"
Buenos Aires, 1934. Luis Expósito aspira a hacerse un lugar en la literatura y se gana la vida como periodista de Noticias Gráficas. Junto a los fotorreporteros que le asigna su jefe, recorre la ciudad a la pesca de cualquier noticia que valga la pena cubrir. Maneja un Chevy algo destartalado, duerme en una pensión y alterna con escritores y músicos del circuito cultural porteño de principios de siglo. Un día de lluvia, de paso por Costanera Sur, ve a una anciana sentada en la fuente de Las Nereidas, sola, quieta como un témpano bajo una lluvia torrencial. Expósito se acerca a ofrecerle ayuda y advierte que de su cuello cuelga una chapa con el nombre "Dolores" y una dirección en Palermo. Así comienza su extraño y profundo vínculo con la singular escultora Lola Mora, que lo hará replantearse muchas cosas. Sobre todo, qué sentido tiene vivir.