Una deliciosa novela de amor, amistad e intriga, que atrapará al lector desde el primer capítulo.
Sebastián, nacido en 1941, es un adolescente reflexivo y observador que descubre, con solo diez años, el poder de las palabras. Desde entonces, se esfuerza en aprender a usarlas adecuadamente con un solo objetivo: compensar su escasa valentía y fuerza física. Para ello, las colecciona en carpetas etiquetadas por sabores, sentimientos, colores, etcétera, logrando conseguir el respeto de sus compañeros del instituto.
«No tendré músculos pero tengo palabras», reflexiona tras su éxito.
Amelia es la hija de un fotógrafo combatiente de la División Azul, …