No creo que estemos, ya sea por el destino, ya por la ubicación geográfica, predestinados a ser tan solo meras figuritas en el tablero europeo (en algún lugar entre Moscú y Bruselas). Al contrario, estoy convencido de que tenemos derecho y obligación de ocuparnos con nuestra propia e irrepetible experiencia de nuestros propios intereses. Los creadores del concepto de la integración europea consiguieron imponer en las mentes de las personas un cortocircuito entre el nacionalismo agresivo (un nacionalismo absolutamente negativo) y cualquier Estado nacional y la existencia de Estados nacionales en general. La crisis no empezó en el año 2010 …