El premio
de relato histórico Puy du Fou se ha convertido, en tan solo dos
convocatorias, en un referente literario de primera magnitud. Lo avalan su
récord de participantes, el de este año superó al del anterior, y su
acreditada limpieza, independencia e igualdad de oportunidades para todos
cuantos aspiran a él.
El anonimato de los autores se mantiene hasta el final con absoluto rigor
al igual que el nombre de los jurados, que cambian cada año para
imposibilitar cualquier presión, y donde solo figura el título de las obras
que van a juzgar. Este principio esencial del premio, es …
El premio
de relato histórico Puy du Fou se ha convertido, en tan solo dos
convocatorias, en un referente literario de primera magnitud. Lo avalan su
récord de participantes, el de este año superó al del anterior, y su
acreditada limpieza, independencia e igualdad de oportunidades para todos
cuantos aspiran a él.
El anonimato de los autores se mantiene hasta el final con absoluto rigor
al igual que el nombre de los jurados, que cambian cada año para
imposibilitar cualquier presión, y donde solo figura el título de las obras
que van a juzgar. Este principio esencial del premio, es ya su gran seña de
identidad y así lo seguirá siendo.
La respuesta es aún mejor. De ello da prueba el entusiasmo y la pasión que
desprenden los trabajos y la calidad que multitud de ellos atesoran. Llegar a
los doce finalistas, que aquí ven con alegría sus relatos publicados,
contiene también alguna punzada de tristeza por otros que también eran
merecedores de ello.
Su convocatoria, organización y dotación por parte de Puy du Fou añaden y
refuerzan un elemento substancial de su compromiso demostrado con nuestra
historia. Que se inscribe ademas en los mismos parámetros que lo inspiran a
él. Acercarnos a nuestro pasado común, el de España, su raíz, su desempeño y
su sentir, desde la verdad, la belleza y la emoción.