Para
muchos jóvenes que comienzan y también para lo que ya llevan muchos años en
activo, es un reto afrontar la vida laboral moderna. ¿Cómo se puede seguir
siendo humanos en nuestro trabajo y salir airosos? ¿Existe una ética
cristiana del trabajo o no queda más remedio que ajustarse a las leyes del
mercado?