La red de pederastia, corrupción y violencia desde las entrañas de la iglesia La Luz del Mundo. Desde 1926, los tres «apóstoles» de la iglesia La Luz del Mundo, afincada en Jalisco, gobernaron a su congregación como si verdaderamente encarnaran a Dios en la tierra. Agasajados por millones de fieles, entre lujos materiales y alabanzas, gestaron su crimen en las entrañas de una santidad impostada: una red internacional de abuso sexual de menores.
Guarecidos en sus fastuosos templos y bajo la protección de sus conexiones políticas, Aarón, Samuel y Naasón Joaquín, la estirpe de patriarcas de la iglesia, vivieron décadas en …
La red de pederastia, corrupción y violencia desde las entrañas de la iglesia La Luz del Mundo. Desde 1926, los tres «apóstoles» de la iglesia La Luz del Mundo, afincada en Jalisco, gobernaron a su congregación como si verdaderamente encarnaran a Dios en la tierra. Agasajados por millones de fieles, entre lujos materiales y alabanzas, gestaron su crimen en las entrañas de una santidad impostada: una red internacional de abuso sexual de menores.
Guarecidos en sus fastuosos templos y bajo la protección de sus conexiones políticas, Aarón, Samuel y Naasón Joaquín, la estirpe de patriarcas de la iglesia, vivieron décadas en las más completa impunidad. Mientras tanto, un ejército secreto de groomers a sus órdenes acechaba a las niñas y los niños de la congregación.
Aunque Naasón Joaquín, el único que queda vivo de los tres, actualmente purga una condena en Nueva York por abuso sexual infantil, lo hace apenas por un puñado de casos que no representan la dimensión real de sus crímenes. Su padre y su abuelo jamás respondieron por los suyos.
Tras haber cubierto este caso en los tribunales de Los Ángeles, donde inició la causa penal, el periodista Isaías Alvarado reunió el más completo expediente sobre los pecados de La Luz del Mundo, desde que esta congregación surgió en las colonias populares de Guadalajara hasta que el FBI puso en la mira a estos lobos con piel de oveja.