Te voy a ser sincero, releí estos cuentos que escribí hace años y descubrí que seguían vivos. Disfrútalos.
Una persona muy querida dijo una vez que estos cuentos le «abrían el alma». Para mí no son cuentos, ni siquiera relatos. Son historias. Se podría decir que son historias de amor y soledad, aunque si solo fueran eso, no habría valido la pena escribirlas. Aquí se mezclan deseos y pasiones que no tienen nombre, pero se sabe muy bien lo que son: relaciones marcadas por el desencuentro, amores no correspondidos, hombres que asisten al regreso de los fantasmas del pasado... Cuando …