Hoy en día la tecnología digital forma parte de nuestra rutina, con o sin conexión a Internet, y a cualquier edad. Conocemos —o intuimos— su impacto en nuestra salud, nuestras relaciones, el cerebro y, especialmente, en el desarrollo de niños y adolescentes. Sin embargo, todos los colectivos llegan a la misma conclusión: «Así, como lo estamos haciendo ahora, no es la mejor forma».
¿Qué hay detrás de esta afirmación? La ciencia lleva años analizando los efectos y midiendo el impacto de potenciales soluciones; la neurociencia avanza y son muchos los estudios sobre cómo afectan las pantallas a la salud en …