«...hay cosas que terminan sin haber acabado, como lo hace la lluvia, sin que sepamos nada de la última gota».
«¿Existe alguna diferencia entre lo premeditado y lo fortuito? En los cuentos de Sin que sepamos nada de la última gota, a menudo asoma la sensación de que no, de que todo es uno y que el funcionamiento dual al que estamos acostumbrados tiene fallos, quiebras, escapes. Entonces, alguien repara en estas fugas y se acerca a perderse. Perderse para encontrarse. Y esa trayectoria es una salvación.
»Todos los personajes del libro esperan, a veces sin saberlo, que ocurra …