Espectadores y críticos denuncian de forma creciente el deterioro de la
calidad de los contenidos televisivos. La búsqueda de audiencia a cualquier
precio hace que las pantallas se llenen de asuntos triviales e incluso nocivos
para la «salud» cultural de los ciudadanos. La información y la cultura pasan
a ser simples mercancías y los programas se llenan de personajes con pobres
horizontes intelectuales que promueven contravalores.
La llamada «tele-basura» alcanza en España enormes dimensiones y tiene como
pilares fundamentales los programas sobre el «mundo del corazón» y la
«telerealidad», en los que suele imperar la falta de respeto a los …