Cuando Madoka se reencuentra inesperadamente con su hermano menor, a quien no ve hace cuatro años, su vida, ordenada, silenciosa
y casi invisible, empieza a resquebrajarse. Él se instala en su apartamento sin explicaciones y, con una meticulosidad inquietante,
comienza a escribir en un cuaderno sobre ella: sus rutinas, sus gestos, sus silencios. Al leerse a sí misma a través de esos apuntes, Madoka
se enfrenta a una verdad incómoda: su existencia se ha convertido en una repetición mecánica, un eco sin emoción.
Impulsada por esa revelación, decide alterar el curso de su propia historia. Se acerca al mundo que …