Ni buenos ni malos, solo personas atrapadas en su propio destino.
El cuerpo sin vida de una joven estudiante de violín, ucraniana de origen y en acogida por estudios, aparece degollado en una cabina del Conservatorio de Valencia. Junto a ella, en el suelo, el instrumento presenta una mancha de sangre en el puente. Resulta evidente que han limpiado el resto, ya que no presenta ninguna huella, ni las de su dueña. Algo no cuadra en la escena del crimen.
El inspector Alfonso Escrihuela se pone al frente de la investigación. Sus pesquisas le abocarán a conocer a músicos y …