«Dios no tuvo el valor de decirnos que íbamos a morir para nada».
La existencia de Dios y el sentido de la vida es uno de los asedios intelectuales más fieros de todos los tiempos; y la poesía, las artes, la religión, la filosofía y, en última instancia, las ciencias, han servido de armas para librar esta grandiosa lucha existencial. En la obra que posee entre sus manos, podrá deleitarse al esgrimir la pluma de la poesía, al escuchar la sabiduría de la filosofía y al desentrañar las bellezas de las ciencias. También se puede impresionar con la demagogia de …