Quizá nunca le cayó demasiado bien a aquella profesora de Lengua. Pero lo que no podía imaginar es que le quitaría un punto por escribir q en lugar de que en un examen, cuando él sólo estaba llevando a cabo una optimización de recursos materiales y gasto de energía. Lo hacía en los mensajes del móvil. De hecho, se imaginó a sí mismo tecleando que, con sus tres interminables caracteres, y tuvo la certeza de que sus amigos se reirían de él. Todo el mundo sabe que hay cosas que están bien dichas y otras que no lo están tanto. …