¿Es el mejor ajedrecista del mundo un genio?
¿Un trasgo? ¿Un prisionero de sí mismo?
Carlos Rua protagonista de este libro te lo dirá.
¿O acaso no?
Carlos Rua solo quiere ser gran maestro de ajedrez. Se enfrenta a cualquiera, padres incluidos, que coloquen la mínima piedra en su camino. Su caminar por el intricado mundo de los 64 escaques es duro, pero para él lo verdaderamente duro es no llegar.
Las grandezas y la miseria de esos hombres (algunas mujeres también) que viven pensando en defensas sicilianas, aperturas, diagonales, torres, peones, problemas de tiempo, quedan abiertas en canal en …