¿Quiénes fueron los
monjes que, desde los desiertos de Egipto, dieron origen a una vida dedicada
por entero a la oración? ¿Y aquellas comunidades medievales que preservaron
el saber antiguo en sus scriptoria y sostuvieron a los más pobres? ¿Por qué,
en pleno siglo XXI, tantas personas vuelven su mirada hacia monasterios que
durante siglos fueron espacios de silencio?
Durante más de mil años, la figura del monje —eremita, cenobita o
fraile predicador— fue esencial en la historia de Europa. De los poderosos
cluniacenses a los austeros cistercienses, de los franciscanos que
revolucionaron la predicación a las congregaciones del siglo …
¿Quiénes fueron los
monjes que, desde los desiertos de Egipto, dieron origen a una vida dedicada
por entero a la oración? ¿Y aquellas comunidades medievales que preservaron
el saber antiguo en sus scriptoria y sostuvieron a los más pobres? ¿Por qué,
en pleno siglo XXI, tantas personas vuelven su mirada hacia monasterios que
durante siglos fueron espacios de silencio?
Durante más de mil años, la figura del monje —eremita, cenobita o
fraile predicador— fue esencial en la historia de Europa. De los poderosos
cluniacenses a los austeros cistercienses, de los franciscanos que
revolucionaron la predicación a las congregaciones del siglo XIX que
devolvieron esperanza a los olvidados, la vida consagrada moldeó la espiritualidad,
la cultura y el paisaje social de Occidente. Los monasterios preservaron
manuscritos, impulsaron la agricultura, atendieron enfermerías y ejercieron
una caridad discreta que transformó comunidades enteras. Hoy, cuando los pilares culturales y
espirituales de Europa se ven sacudidos por el relativismo y la pérdida de
referentes, crece el interés por estos hombres y mujeres que abrazaron la
sencillez, la disciplina y la contemplación. Tal vez porque el ser humano
actual, cansado de la prisa y la incertidumbre, busca de nuevo sentido allí
donde se forjó la historia espiritual de nuestra civilización. En estas páginas, Javier Martínez-Pinna
nos propone un recorrido apasionante: desde los padres del desierto hasta san
Benito, san Francisco, santa Teresa y las congregaciones modernas que, con
humildad y entrega, han sostenido el alma de Occidente. Una obra necesaria
para entender nuestro pasado… y nuestras preguntas más íntimas. «Quien no conozca el cristianismo, y por
ende el catolicismo, jamás podrá comprender la historia de Occidente». Javier
Sádaba, filósofo y teólogo. «Un libro imprescindible para acabar con los grandes
prejuicios contra la Iglesia católica y para ver cómo la verdad de la
historia resplandece una vez se disipan los principales tópicos en su
contra». Javier Navascués, Infocatólica.