Me llamo Verónica Álvarez Rivera y nací en una ciudad que tiene casas coloniales, calles empedradas y una gran catedral.
Soy muy curiosa, por eso apenas aprendí a caminar, algo chueca, fui directo a los libros que había en mi casa y nunca más los dejé.
Les cuento un secreto, la nena que fui sigue en mí, y por eso adoro leer cuentos para chicos. Para disimular elegí un oficio muy particular: Soy narradora de cuentos. Y como no aguanté tantas palabras en mi cabeza, también me puse a escribir obras de teatro, historias en prosa y, como verás en mis libros, versos con rima.
Historias fantásticas para reír, imaginar y compartir en el aula o en casa.¿Les gustan los cuentos fantásticos y disparatados?
Una maestra de música que, de tan preocupada por la fiesta de fin de año, termina despatarrada en la calle rodeada de bananas brasileñas. Un sireno fanático de la gaseosa y las papas fritas. Una bruja que se jubila después de 300 años de hechizos. ¡Ah! ¿Y qué harían si se tiran a la pileta con sus amigos y... ¡aparecen en China!? Prepárense para atravesar este portal mágico y vivir historias divertidísimas.
Me llamo Verónica Álvarez Rivera y nací en una ciudad que tiene casas coloniales, calles empedradas y una gran catedral.
Soy muy curiosa, por eso apenas aprendí a caminar, algo chueca, fui directo a los libros que había en mi casa y nunca más los dejé.
Les cuento un secreto, la nena que fui sigue en mí, y por eso adoro leer cuentos para chicos. Para disimular elegí un oficio muy particular: Soy narradora de cuentos. Y como no aguanté tantas palabras en mi cabeza, también me puse a escribir obras de teatro, historias en prosa y, como verás en mis libros, versos con rima.
Álvarez Rivera, Verónica
Me llamo Verónica Álvarez Rivera y nací en una ciudad que tiene casas coloniales, calles empedradas y una gran catedral.
Soy muy curiosa, por eso apenas aprendí a caminar, algo chueca, fui directo a los libros que había en mi casa y nunca más los dejé.
Les cuento un secreto, la nena que fui sigue en mí, y por eso adoro leer cuentos para chicos. Para disimular elegí un oficio muy particular: Soy narradora de cuentos. Y como no aguanté tantas palabras en mi cabeza, también me puse a escribir obras de teatro, historias en prosa y, como verás en mis libros, versos con rima.