En enero
de 2026, Estados Unidos capturó a un jefe de Estado para tomar el control de
las mayores reservas de petróleo del mundo. Semanas después, una guerra cerró
el estrecho por el que circula la quinta parte del crudo global, y un
memorando de paz lo reabrió con la misma rapidez. Ese mismo año, un arancel
entre aliados redefinió quién vende en el mayor mercado de consumo del
planeta. No son accidentes: es el nuevo orden económico, y las empresas lo
pagan antes que nadie.
Geopolítica para empresarios parte de esa constatación: la geopolítica ha
entrado en la cuenta …
En enero
de 2026, Estados Unidos capturó a un jefe de Estado para tomar el control de
las mayores reservas de petróleo del mundo. Semanas después, una guerra cerró
el estrecho por el que circula la quinta parte del crudo global, y un
memorando de paz lo reabrió con la misma rapidez. Ese mismo año, un arancel
entre aliados redefinió quién vende en el mayor mercado de consumo del
planeta. No son accidentes: es el nuevo orden económico, y las empresas lo
pagan antes que nadie.
Geopolítica para empresarios parte de esa constatación: la geopolítica ha
entrado en la cuenta de resultados. Un fabricante de chips pierde un mercado
entero por una decisión política; una prima de seguro multiplicada por diez
encarece cada contenedor; cumplir a la vez con las reglas de Bruselas,
Washington y Pekín puede costarle a una empresa mediana hasta un ocho por
ciento de su facturación.
Jorge Brown y Juan Verde, con más tres décadas asesorando a gobiernos y
empresas en tres continentes, documentan las cinco fuerzas que explican este
cambio y muestran cómo deciden las compañías que mejor lo están navegando:
dónde producir, con quién aliarse, cuándo moverse. Su tesis original, el
triángulo —la interdependencia emergente entre Estados Unidos, Europa y
América Latina—, señala dónde se abrirán los mercados y las cadenas de valor
de las próximas décadas. Porque en la economía que emerge del desorden, ganar
o pagar la factura depende de leer el mapa antes que los demás.